Tras un alivio temporal de las tensiones entre Irán y Estados Unidos, los precios del petróleo experimentaron una fuerte caída, aliviando la presión sobre los mercados energéticos. Este desarrollo ha impulsado un aumento del apetito por el riesgo entre los inversores, impactando positivamente a los activos de riesgo como las acciones y las criptomonedas. El Bitcoin, en particular, ha encontrado estabilidad en medio de este mejor sentimiento, lo que refleja su papel creciente como activo de riesgo en lugar de refugio seguro. Por ahora, el mercado favorece posiciones orientadas al riesgo, apoyadas por la caída del precio del petróleo y el alivio de los riesgos geopolíticos.