Bitcoin demuestra resiliencia en condiciones de inestabilidad geopolítica, superando a los activos tradicionales en cuanto a dinámica desde finales de febrero. Esto se debe a que la mayor parte de la corrección de la criptomoneda ocurrió previamente, lo que redujo el impacto de los shocks subsiguientes. Sin embargo, la correlación con los activos de riesgo se mantiene, lo que exige una estrecha monitorización de los factores externos, especialmente los precios del petróleo y la situación en el Estrecho de Ormuz.
Para los traders, es importante considerar que la etapa actual del mercado no implica solo el movimiento de los precios, sino también su secuencia, lo que abre oportunidades de arbitraje entre instrumentos. Emplear este enfoque puede permitir reaccionar eficazmente a las condiciones macroeconómicas cambiantes y aprovechar estrategias cruzadas.