La inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, destacada por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, ha impulsado los precios del crudo por encima de los 100 dólares, reflejando preocupaciones sobre la oferta. Este repunte ha intensificado la aversión al riesgo en los mercados, lo que ha llevado a los operadores a adoptar una posición defensiva en derivados. En consecuencia, las principales criptomonedas, como Bitcoin y Ethereum, han experimentado retrocesos mientras los inversores buscan activos más seguros o reducen su exposición en medio de la incertidumbre. Los operadores deben seguir de cerca los desarrollos en la región, ya que la volatilidad persistente en los precios del petróleo puede seguir afectando el sentimiento en criptomonedas y otros activos de riesgo.