El repunte de Bitcoin hacia los 65.000 dólares refleja el optimismo del mercado tras un informe de inflación estadounidense más moderado correspondiente a junio. La probabilidad reducida de una inminente subida de tasas por parte de la Fed—que ha descendido del 43% al 13%—ha aliviado la presión sobre los activos de riesgo, beneficiando a las criptomonedas. Los operadores deben seguir de cerca la próxima reunión del FOMC en septiembre, ya que las futuras señales de la Fed probablemente dictarán la trayectoria a corto plazo de Bitcoin.
Por ahora, la menor postura restrictiva en la política monetaria está sustentando el impulso alcista en Bitcoin, pero la volatilidad podría resurgir si los datos de inflación o las comunicaciones de la Fed cambian de manera inesperada.