La inflación en la zona euro aumentó inesperadamente el mes pasado y podría acelerarse aún más en los próximos meses si persisten los elevados precios de la energía, lo que potencialmente podría llevar al Banco Central Europeo a reevaluar su postura de política monetaria.
Los precios al consumidor en las 21 naciones que utilizan el euro subieron hasta el 1,9% desde el 1,7% del mes anterior, superando las previsiones del 1,7%, ya que los mayores costes de los alimentos no elaborados y los servicios compensaron la debilidad de los precios de la energía, según los datos publicados el martes por Eurostat.
La inflación subyacente —que excluye los componentes volátiles de alimentos y combustible— aumentó al 2,4% desde el 2,2%.
El BCE suele no responder a la volatilidad impulsada por la energía, pero podría mostrar menos paciencia que en 2022, cuando fue lento en reconocer la magnitud del auge inflacionario y posteriormente se vio obligado a subir las tasas de interés a un ritmo récord.
Por ahora, sin embargo, estos siguen siendo riesgos potenciales, mientras que en la actualidad la moneda única europea está perdiendo terreno rápidamente frente al dólar estadounidense.