El BCE permanece atento al crecimiento salarial como un factor crítico que influye en la persistencia de la inflación en la Eurozona. Los datos recientes indican que los salarios negociados están aumentando de manera moderada, lo cual actualmente respalda una perspectiva desinflacionaria en lugar de alimentar una espiral de salarios y precios. Sin embargo, dado que las proyecciones de inflación para 2026 rondan el 3,0%, el BCE está preparado para actuar si el crecimiento salarial se acelera, lo que podría justificar subidas adicionales de las tasas. Las expectativas del mercado reflejan esta postura cautelosa, anticipando un endurecimiento de 35 puntos básicos para finales de año, con una fuerte probabilidad de una medida en septiembre. Los operadores deben observar de cerca la evolución salarial, ya que constituye una señal clave para la dirección de la política del BCE y la volatilidad del EUR.