El endurecimiento continuo de los estándares de préstamos por parte de los bancos de la eurozona indica una creciente cautela en medio de tensiones geopolíticas y preocupaciones energéticas. Los préstamos corporativos experimentaron un crecimiento moderado en la demanda, pero la demanda de crédito hipotecario y al consumo cayó abruptamente debido a una menor confianza y a mayores costos de financiación. El entorno crediticio más restrictivo, combinado con la postura agresiva del BCE, sugiere que se acumulan obstáculos para el crecimiento económico. Los operadores deben anticipar una mayor volatilidad en el EUR, ya que las restricciones crediticias pueden presionar las perspectivas de crecimiento, especialmente si persisten las tensiones en Oriente Medio, desplazando el enfoque del mercado de la inflación hacia los riesgos bajistas para los activos de la eurozona.