El Banco Central Europeo enfrenta un entorno complejo a medida que se acerca a la reunión de política monetaria de septiembre. Con las presiones inflacionarias aún inciertas debido a los efectos rezagados de los shocks energéticos, el BCE está monitoreando de cerca los datos recientes antes de tomar una decisión. Si bien la mayoría de los responsables de la política apoyan una subida de tipos de interés para mantener la inflación cerca del objetivo del 2%, la posibilidad de una pausa permanece latente si los riesgos geopolíticos, especialmente el conflicto entre Estados Unidos e Irán, se reducen y la inflación sorprende a la baja.