El consenso del mercado se está consolidando en torno a un aumento de tasas de 25 puntos básicos por parte del BCE en septiembre, lo que indica un ciclo de ajuste monetario cauteloso pero persistente. Con las tasas acercándose a una zona marginalmente restrictiva en el 2,50 %, el BCE parece estar preparado para hacer una pausa posteriormente, reflejando confianza en que las presiones inflacionarias permanecen contenidas por ahora. Sin embargo, los precios elevados del petróleo representan una amenaza latente de efectos inflacionarios de segunda ronda, lo que podría obligar a un endurecimiento adicional más allá de las expectativas actuales. Los operadores deben monitorear de cerca las comunicaciones del BCE para detectar señales de cambios en la política y medir la reacción del euro alrededor de la reunión de septiembre, ya que cualquier desviación del camino previsto podría inducir volatilidad en la moneda.