Los datos de inflación de la zona euro correspondientes a julio confirmaron un ligero repunte, reforzando las presiones subyacentes sobre los precios. La inflación subyacente se mantiene obstinadamente por encima del objetivo del 2 % del BCE, impulsada en gran medida por el aumento de los costes de los servicios y la energía. El fuerte incremento de la inflación energética, que supera el 10 %, señala la persistencia de presiones sobre los costes, mientras que la inflación alimentaria se moderó ligeramente. Estas dinámicas mantienen la postura restrictiva del BCE, lo que sugiere que es probable otra subida de tipos de interés en septiembre, ya que los responsables políticos buscan anticipar los efectos de segunda ronda de la inflación.