El responsable de política monetaria del BCE, Mārtiņš Kazāks, manifiesta una postura cautelosa ante la decisión de política prevista para septiembre. Las expectativas de inflación permanecen sólidamente ancladas, respaldadas por una desaceleración en el crecimiento salarial que podría aliviar las presiones inflacionarias. Sin embargo, la incertidumbre en torno a los acontecimientos geopolíticos y la volatilidad del mercado energético complica el panorama, lo que lleva a adoptar un enfoque flexible en lugar de una orientación prospectiva fija. El mercado descuenta en gran medida una subida de tipos, pero Kazāks reconoce el delicado equilibrio entre contener la inflación y proteger el crecimiento económico. Los operadores deben prepararse para una posible volatilidad en los pares del EUR a medida que la estrategia dependiente de los datos del BCE se desarrolla, con una claridad limitada sobre un mayor endurecimiento más allá de septiembre.