La inflación de la zona euro que supera el umbral del 3% indica un aumento persistente de los precios al consumidor, impulsado notablemente por los elevados costes energéticos relacionados con las tensiones geopolíticas en Irán. Este entorno probablemente llevará al Banco Central Europeo a implementar un endurecimiento monetario adicional, con subidas de tipos de interés previstas tan pronto como septiembre.