La próxima decisión de tasas del BCE ya está en gran medida descontada por el mercado, con una subida de 25 puntos básicos que se espera lleve la tasa de facilidad de depósito al 2,50%. Sin embargo, la atención del mercado se desplaza hacia las perspectivas y las directrices de política. Mientras algunas instituciones, incluidas Barclays y Danske Bank, consideran que esta será la tasa terminal del ciclo, otras como Deutsche Bank y JP Morgan anticipan al menos una subida más antes de fin de año, reflejando preocupaciones sobre la inflación persistente y los elevados precios de la energía. Se espera que la comunicación de Lagarde siga siendo cautelosa y flexible, enfatizando la dependencia de los datos sin comprometerse con una trayectoria clara a futuro.