La inflación del Reino Unido disminuyó a su nivel más bajo desde marzo del año pasado según cifras oficiales, reforzando el argumento a favor de un recorte de tasas de interés a corto plazo por parte del Banco de Inglaterra a pesar de las persistentes presiones subyacentes sobre los precios. Los precios al consumidor subieron un 3,0% interanual en enero tras un aumento del 3,4% en diciembre.
El crecimiento de los precios de los alimentos, que el banco central considera importante para formar las expectativas de inflación del público, fue el más débil desde abril del año pasado. La inflación subyacente, que excluye energía, alimentos y tabaco, aumentó un 3,1% en enero, registrando el ritmo más lento desde septiembre de 2021.
La libra esterlina se mantuvo prácticamente sin cambios frente al dólar estadounidense tras la publicación de los datos, aunque en general el GBP/USD sigue mostrando una tendencia bajista.