Los datos de inflación del Reino Unido correspondientes a julio muestran que el IPC general se mantiene estable en el 2,9%, impulsado principalmente por los mayores costes energéticos tras el incremento del tope de precios de Ofgem. La inflación subyacente permanece obstinada en el 2,6%, apoyada por un repunte en la inflación de bienes, mientras que la inflación de servicios y alimentos muestra signos de alivio. Este contexto inflacionario mixto sugiere que el Banco de Inglaterra mantendrá por ahora una postura cautelosa, dejando sin cambios la política monetaria en septiembre, aunque dejando abierta la puerta a posibles incrementos de tasas más adelante este año. El par GBP/USD refleja este optimismo cauteloso, mostrando un movimiento mínimo, ya que los mercados esperan nuevas directrices por parte del Banco de Inglaterra.