El oro subió más de un 1% el miércoles, recuperándose tras haber caído a su nivel más bajo en más de una semana en la sesión anterior.
El martes, los precios cayeron más de un 4%, alcanzando su valor mínimo desde el 20 de febrero. El descenso fue impulsado por un dólar más fuerte y la disminución de las expectativas de un inminente relajamiento de la política monetaria en medio de crecientes preocupaciones inflacionarias vinculadas al riesgo de un conflicto militar prolongado. En este contexto, las últimas ganancias parecen ser en gran medida de carácter correctivo.
Según algunos analistas, los fundamentos subyacentes del mercado del oro permanecen sin cambios. Factores clave como la incertidumbre geopolítica, la imprevisibilidad de la política y la necesidad de diversificación de portafolio siguen presentes.