El conflicto en curso en Oriente Medio está ejerciendo presión al alza sobre la inflación, principalmente a través de los precios de la energía, que ahora están trasladándose a un espectro más amplio de los costes de consumo. Las interrupciones emergentes en las cadenas de suministro añaden una mayor complejidad a las perspectivas inflacionarias. A pesar de estos obstáculos, la Reserva Federal señala un enfoque de política monetaria estable, reflejando confianza en las medidas actuales y anticipando sólo ajustes menores a mediano plazo. Se prevé que la inflación permanezca elevada este año, pero debería regresar gradualmente a los niveles objetivo para 2027. Los operadores deben vigilar de cerca el oro, ya que los riesgos geopolíticos y las presiones inflacionarias suelen aumentar su atractivo como activo refugio.