Las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán siguen sin resolverse, alimentando la cautela en los mercados. Los recientes ataques estadounidenses han aumentado la volatilidad, impulsando los precios del petróleo al alza ante la creciente preocupación por la oferta. Entretanto, los futuros de renta variable estadounidense se han debilitado, reflejando un sentimiento de aversión al riesgo.
El oro está bajo presión, cayendo casi un 2% y acercándose a su media móvil de 200 días, un nivel técnico clave que, de superarse, podría desencadenar nuevas caídas. Los operadores deben monitorear atentamente el desarrollo de los acontecimientos, ya que la ausencia de un avance diplomático y el aumento de los rendimientos de los bonos podrían seguir afectando a los metales preciosos, mientras que los mercados energéticos podrían permanecer elevados debido a la inestabilidad regional persistente.