El oro ha retrocedido desde su reciente máximo de dos semanas cerca de 4.600 dólares, en medio de un dólar estadounidense más firme. Esta fortaleza del dólar estadounidense proviene de renovadas apuestas a una Reserva Federal restrictiva, que señala posibles subidas de tasas de interés, las cuales suelen ejercer presión sobre activos sin rendimiento como el oro. A pesar de las continuas tensiones geopolíticas, que normalmente respaldan al oro como refugio seguro, el atractivo del metal se ha reducido ante las expectativas de una política monetaria más restrictiva. Los operadores deben monitorear de cerca las comunicaciones de la Fed, ya que cualquier cambio en el tono de la política podría revertir rápidamente la trayectoria del oro, mientras que los desarrollos geopolíticos siguen siendo una influencia secundaria a corto plazo.