El oro permanece en un rango cerca del nivel de 4.000 mientras los operadores esperan datos clave de inflación y empleo de Estados Unidos. La agresiva valoración del mercado sobre nuevas subidas de tipos por parte de la Fed se ha estabilizado, reflejando unas expectativas disminuidas de mayor endurecimiento a corto plazo. El reciente desplome en los precios del petróleo ha aliviado las preocupaciones inflacionistas, apoyando la consolidación del oro. Técnicamente, el impulso bajista se está debilitando con un soporte clave en torno a 3.885, mientras que una ruptura por encima de la resistencia a corto plazo cerca de 4.096 podría impulsar un rally. Los inversores deben observar atentamente los próximos informes de IPC y NFP, ya que cualquier sorpresa dovish podría desencadenar un repunte en el oro, mientras que datos más sólidos pueden renovar los riesgos a la baja.