La renovada confrontación entre Estados Unidos e Irán y el cierre de facto del Estrecho de Ormuz continúan ejerciendo una presión considerable sobre los mercados globales. Los precios del petróleo han subido más de un 4 %, reflejando temores de interrupciones en el suministro; sin embargo, los metales preciosos como el oro y la plata retroceden en medio del aumento del rendimiento de los bonos estadounidenses a 10 años, que se aproximan al 4,58 %. Esta divergencia indica que los inversores están priorizando el rendimiento y la liquidez por encima de refugios tradicionales, mientras que las acciones se enfrentan a presiones a la baja. Los operadores deben monitorear de cerca los acontecimientos geopolíticos, ya que un aumento de las tensiones podría desencadenar una mayor volatilidad en los mercados energéticos y en los activos refugio.