El oro enfrenta un riesgo bajista significativo a medida que las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán se intensifican, lo que impulsa al alza los precios del petróleo y las preocupaciones inflacionarias. Este entorno alimenta expectativas agresivas por parte de la Reserva Federal, con un informe clave sobre el IPC subyacente de EE. UU. pendiente de publicación que podría confirmar otra subida de tipos en julio. Si la inflación sorprende al alza, el oro podría volver a probar mínimos cerca de 3.885, ampliando su reciente tendencia bajista. Por el contrario, una lectura del IPC más suave podría aliviar los temores de nuevas subidas de tipos y propiciar un rebote a corto plazo. Los operadores deben monitorear de cerca los datos del IPC junto con los niveles técnicos de soporte y resistencia para entradas estratégicas.