El plan del gobierno japonés de emitir nueva deuda para financiar un presupuesto adicional dirigido a subsidios energéticos en medio del conflicto en Oriente Medio está intensificando las presiones fiscales. Esta medida ya ha elevado los rendimientos de los bonos a 10 años cerca del 3%, lo que indica preocupaciones del mercado sobre la sostenibilidad de la deuda japonesa y complica las decisiones de política monetaria del Banco de Japón. Con crecientes presiones inflacionarias y el yen bajo presión, el banco central se ve atrapado entre subir las tasas para defender la moneda y evitar agravar la fragilidad económica. Los operadores deben anticipar una volatilidad continua en el JPY, y una mayor debilidad del yen es probable si los rendimientos de los bonos siguen aumentando.