El Banco de Japón está preparado para mantener sin cambios las tasas de interés en julio, al tiempo que reafirma su intención de endurecer gradualmente la política monetaria. Esta postura cautelosa refleja una mejora en los fundamentos económicos, incluyendo una mayor demanda interna y un sólido crecimiento salarial, lo que respalda un pronóstico de crecimiento más optimista para 2026. Sin embargo, el Banco de Japón sigue alerta ante los riesgos inflacionarios, preocupado de que las presiones persistentes sobre los precios subyacentes puedan llevar a un superávit sostenido sobre su objetivo del 2%. Los participantes del mercado ya han descontado en gran medida esta pausa, anticipando el próximo aumento de tasas hacia finales de año. Los operadores deben vigilar de cerca los datos salariales y las tendencias de inflación, ya que estos serán factores críticos para futuros ajustes en la política del Banco de Japón y el desempeño del JPY.