El oro ha mantenido su impulso alcista, cotizándose por encima del importante umbral de $4,700, lo que refleja un sentimiento alcista sostenido. Esta resiliencia está en gran medida respaldada por un dólar estadounidense más débil, impulsado por el renovado optimismo en torno a un acuerdo nuclear con Irán, lo que normalmente reduce las primas de riesgo geopolítico. Además, el mercado está descontando una menor probabilidad de endurecimiento agresivo por parte de la Reserva Federal, lo que disminuye aún más el atractivo del dólar estadounidense y refuerza la demanda de oro como refugio seguro. Los operadores deben monitorear los desarrollos en la política monetaria estadounidense y la diplomacia en Oriente Medio, ya que estos factores seguirán influyendo en la trayectoria del oro en el corto plazo.