La reciente recuperación del oro se ha debilitado en medio del aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, lo que está impulsando los precios del petróleo al alza y reforzando las expectativas de una política monetaria más restrictiva. La incertidumbre geopolítica no se ha traducido en compras refugio lo suficientemente fuertes como para mantener las ganancias, ya que los mercados se preparan para la posibilidad de nuevas subidas de tipos por parte de la Fed. Técnicamente, el oro sigue bajo presión con una resistencia cerca de 4200, mientras que una ruptura por debajo de 3885 podría acelerar la caída hacia 3700. Los operadores deben vigilar de cerca los acontecimientos geopolíticos y los datos económicos de EE.UU., ya que estos serán determinantes en la dirección a corto plazo del oro.