El oro se encuentra actualmente navegando una zona de soporte crítica alrededor de 4.300 en medio de una creciente incertidumbre en el mercado. El reciente repunte de los precios del petróleo, impulsado por el aumento de las tensiones en Oriente Medio, está intensificando las preocupaciones inflacionarias y reforzando las expectativas de subidas agresivas de tasas por parte de la Fed. Con los operadores descontando una alta probabilidad de un aumento de tasas en septiembre, el próximo informe del IPC de Estados Unidos será fundamental.